La convivencia en los institutos es un desafío constante en nuestro sistema educativo. Los problemas entre los estudiantes, la falta de motivación propia de la adolescencia y la dificultad para conectar con ellos son retos que todos conocemos. Sin embargo, en Tenerife, el «Proyecto Quédate» del Cabildo ha demostrado que un cambio de enfoque puede marcar la diferencia de manera sorprendente y tangible.
En este artículo, extraemos las lecciones más impactantes y, en ocasiones, sorprendentes de este proyecto que está transformando la dinámica escolar en la isla.
1. Los datos hablan por sí solos: menos conflictos, más armonía
El Proyecto Quédate ha logrado reducir drásticamente los conflictos en los centros educativos. Los números del curso 2016/17 frente al año anterior son claros:
• En el CEO Bethencourt y Molina, los partes de incidencias se redujeron de 134 a 66.
• En el CEO Príncipe Felipe, las incidencias bajaron de 75 a 42, con menos expulsiones.
• En el CEO Bethencourt y Molina, los expedientes disciplinarios desaparecieron.
Estos datos muestran que el cambio es real y medible. El enfoque en la prevención y en la creación de vínculos de apoyo ha logrado transformar la convivencia en los centros de manera efectiva.
2. La transformación va más allá del aula
El Proyecto Quédate no se limita a las clases. Con los «Grupos Motores», se trabaja en espacios y momentos no lectivos para promover el cambio. Estos grupos realizan actividades creativas y trabajan en aspectos fundamentales como la autoestima,




